La pintura de pequeño formato, 44 x 34 centímetros, titulada “Don Bernardo O’higgins, Director Supremo, 1821”; es la que tomé como cita a la pintura chilena de género, en este caso el retrato, de manos de uno de los testigos de época que nos indica como podrían haber sido físicamente estos oficiales con ansias de inmortalizar su figura.
El Mulato Gil de Castro con destreza trabaja principalmente las características textiles y texturales del uniforme militar; con una construcción de la figura humana un tanto desproporcionada. Por lo menos para mí, este Bernardo O’higgins parece estar construido de caucho y el color decidido para la piel expuesta al sol se acerca más bien al Bart Simpson de la serie gringa.
En mi pintura “Don Salvador Allende, Compañero Presidente, 1970”; el cambio de la cabeza de O’higgins por la del presidente Allende obedece primero, a una desmitificación de ambas imágenes, como una suerte de “bajada del altar”; una desde la inmacularidad milica, la otra desde la intocabilidad ideológica (recordar que muchos no atribuían veracidad a la acción del suicidio o como hace muy poco se publica recién el historial lachero del compañero presidente).
También debo reconocer que con este tratamiento me doy un gustito clasista: a más de algún momio o milico voy a molestar al trabajar sobre la reivindicación del verdadero padre de la patria (aunque este apelativo cursi no me gusta ni es el más adecuado) ya que no por nada es elegido como el gran chileno del bicentenario. Y fue lo apropiado, ya que se fundió en su imagen la aplicación de las principales características de los otros personajes en competencia (menos el mapuche Lautaro porque no era chileno) y le toca además hacer cabeza del programa del gobierno popular (el camino tipográfico más revolucionario que conoce la historia de Chile).
Se podría establecer que circunscribo este trabajo en el ámbito del homenaje y del reconocimiento por sobre los alcances irónicos que otras veces utilizo como metodología discursiva. Obedece más bien a la fidelidad con la investigación que realizo en las paredes de los hogares populares visitados que más que un adorno aparece la imagen como marca registrada o suscripción de una identidad familiar allendista.
En la parte inferior de la pintura, donde se ubican los textos, busco en los discursos del 70 al 73 en la idea de extraer de éstos las referencias explícitas a la figura humana. Aún no los determino.
miércoles, 29 de octubre de 2008
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1 comentario:
wena jaime, te felicito por tirarte a la piscina.
Creo que te faltó poner por ahí:
Desmitificar la imagen como hace mi amigo y colega mh "
Tambien creo que no hay que citar a montes de oca porque es julero, o era julero, y si no ha girado en 180, debe seguir siendo julero.
Bueno sigue escribiendo que yo te voy a leer.chao compadre
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