miércoles, 29 de octubre de 2008

OHIGGINS Y ALLENDE

La pintura de pequeño formato, 44 x 34 centímetros, titulada “Don Bernardo O’higgins, Director Supremo, 1821”; es la que tomé como cita a la pintura chilena de género, en este caso el retrato, de manos de uno de los testigos de época que nos indica como podrían haber sido físicamente estos oficiales con ansias de inmortalizar su figura.
El Mulato Gil de Castro con destreza trabaja principalmente las características textiles y texturales del uniforme militar; con una construcción de la figura humana un tanto desproporcionada. Por lo menos para mí, este Bernardo O’higgins parece estar construido de caucho y el color decidido para la piel expuesta al sol se acerca más bien al Bart Simpson de la serie gringa.

En mi pintura “Don Salvador Allende, Compañero Presidente, 1970”; el cambio de la cabeza de O’higgins por la del presidente Allende obedece primero, a una desmitificación de ambas imágenes, como una suerte de “bajada del altar”; una desde la inmacularidad milica, la otra desde la intocabilidad ideológica (recordar que muchos no atribuían veracidad a la acción del suicidio o como hace muy poco se publica recién el historial lachero del compañero presidente).

También debo reconocer que con este tratamiento me doy un gustito clasista: a más de algún momio o milico voy a molestar al trabajar sobre la reivindicación del verdadero padre de la patria (aunque este apelativo cursi no me gusta ni es el más adecuado) ya que no por nada es elegido como el gran chileno del bicentenario. Y fue lo apropiado, ya que se fundió en su imagen la aplicación de las principales características de los otros personajes en competencia (menos el mapuche Lautaro porque no era chileno) y le toca además hacer cabeza del programa del gobierno popular (el camino tipográfico más revolucionario que conoce la historia de Chile).

Se podría establecer que circunscribo este trabajo en el ámbito del homenaje y del reconocimiento por sobre los alcances irónicos que otras veces utilizo como metodología discursiva. Obedece más bien a la fidelidad con la investigación que realizo en las paredes de los hogares populares visitados que más que un adorno aparece la imagen como marca registrada o suscripción de una identidad familiar allendista.

En la parte inferior de la pintura, donde se ubican los textos, busco en los discursos del 70 al 73 en la idea de extraer de éstos las referencias explícitas a la figura humana. Aún no los determino.

martes, 21 de octubre de 2008

RETRATO DE SAN EXPEDITO, EL REÑAQUINO

Apuntes para el “Retrato de San Expedito, el Reñaquino”

Por estos días cumplí tres años de viajar cotidianamente desde Valparaíso y Viña a Concón, es decir, tres años de observar lo que visual y socialmente puedo rescatar en este trayecto de aproximadamente veinticinco kilómetros. Uno de los elementos que rescato es que a eso de las ocho y media, desde la tradicional Micro 1 (no se con certeza el nuevo número asignado por el Transvalparaíso, el hermano pobre del impresentable Transantiago concertasionista), comienzan a descolgarse desde Reñaca y hasta Bosques de Montemar, un ejercito de nanas que atenderán los hogares pitucos de estas exclusivas arenas, por muchas horas seguidas, limpiando water, cocinando light y sacando a pasear perros falderos, dejando para mas tarde el water propio y la comida para el quiltro que con suerte cuida la casa ya que por andar caliente en la jauría y con el calor propio de la época, vive lleno de garrapatas, hediondo y pulguiento.

Todas estas mujeres portan una bolsa de esas de tiendas en cuotas. Allí transportan su herramienta de trabajo: un delantal humillante que más que proteger la ropa les coloca sobre la espalda el peso de la labor del hogar ajeno. Hay de todo tipo de colores y diseños; en cuadritos, verde agüita, color cuchuflí, incluso de esos negros con cuello y puños blancos como de película gringa (o porno).

La bolsa que menciono se agita según el movimiento de la mano coordinadamente con el pié contrario que se desplaza a paso rápido para llegar a la hora y no demorarse en preparar el café. Aquí me recuerdo de la obra de Montes de Oca donde identifica la mochila del obrero de la construcción como elemento popular de intromisión en territorio patronal. La combatida lucha de clases. Bueno algo de eso tiene también esta bolsa pero además denota la condición de contenedor de objetos de consumo y esto me permite vincular este elemento con el personaje del retrato: San Expedito, que para mi pintura importa como lugar de emplazamiento e instalación de este icono.

Este es un santo instalado, sin previa aparición divina sino más bien, aparecido en las proyecciones financieras del cura de la moto (o que más bien se le arranca).

Esta pintura en la que pronto me pondré a trabajar y a la que he titulado inicialmente como “Retrato de San Expedito, el Reñaquino” contiene este elemento que la sostiene discursivamente: la comercialización de la rogativa popular. Cada día 19, Reñaca es tomada por asalto por el beatismo popular venido de distintos sitios, en largos viajes especiales o de la misma Micro 1, que por un mismo precio traslada a las viejas desde Montedonico. Tumultos, colas y rotos como la más clásica postal upelienta.

Es Reñaca que esta tomada por la plebe. Las panaderías venden poco (las marraquetas con mortadela vienen preparadas desde la casa). Aquí el kilo vale mil cuatrocientos pesos, allá en el cerro, se puede encontrar por novecientos.

Y el tercer elemento que utilizo en esta pintura: una frazada gris (confeccionadas de residuos), de las más baratas, de aquellas que se utilizan para las emergencias, cuando se debe acudir lo más rápido posible para proteger y auxiliar el cuerpo que sufre o en este caso, para quién solicita ayuda lo más “expedito posible”.
Jaime Garnham

jueves, 9 de octubre de 2008

TRAYECTO COTIDIANO en ELECCIONES

En un texto anterior ya me referí al trayecto que realizo cada día desde Recreo (el cerro al norte de Valparaíso) hacia Concón. En éste utilizaba el escucha como herramienta de comunicación a partir de una noticia transmitida desde Radio Placeres donde se presentaba una de las acciones turbias (cuando no) sobre la ex-cárcel.

Ahora lo que me interesa es el mirar.

Claro, en este período primaveral, donde la conducción vehicular requiere de lentes oscuros para aminorar los rayos que se reflejan en todo metal o vidrio disponible, pienso en lo curioso o mas bien, lo hegemonizante que resulta el negocio de la moda que hace que todo transeúnte y chofer luzcan como en la mejor revista farandulera portando el modelo de lente característico de los agentes de la CNI (Ray-Ban o sus sucedáneos cuneteros).Jamás me habría imaginado que un accesorio que por los ochenta representaba el terror y conducía derechito a la picana, hoy luce como el mejor artefacto kish.

Bueno, así es la moda.

Pero es también periodo electoral. Los postes, árboles y semáforos están plagados de candidatos derechistas; rostros angelicales como recién salidos de la misa pechoña del domingo. Todos demócratas. Todos con cara de bondadosos y decentes ciudadanos... sin pasado.

Bueno, así es la moda.

En particular me llama la atención el candidato Juan Carlos Toledo, el marino. Impreso en blancas palomas (de pvc) dispuestas una tras otra por ambas aceras de la Avenida San Martín entre el Hospital y los primeros juegos infantiles, forman un callejón oscuro, de esos de aquellos, de otras épocas. La última vez que vi al candidato fue por la Red Valparaíso de Televisión Nacional en una actividad de apoyo a los marinos inculpados y privados de libertad por violar los derechos humanos de mujeres y trabajadores porteños en el buque Escuela Esmeralda. Allí mismo donde Miguel Woodward no pudo resistir.

Jaime Garnham

jueves, 2 de octubre de 2008

EX-CARCEL


Querida Nancy
Ayer conversaba con el poeta Jordi Lloret respecto de la ex-cárcel y me acordé de tu lucidéz cuando te refieres al recorrido que se puede hacer por todo el contorno del recinto, caminando sobre los muros perimetrales. Eso es mirar Valparaíso en 360 grados. Por cierto que es una figura bella llena de sentido.
Jordi coincide y además se imagina que los muros tengan forados por donde pueda ingresar la gente, la luz y el viento, en una actitud de apertura y transparencia.
Sigue teniendo sentido.

El texto que te adjunto es un material que envié para la discusión de la organización a la que pertenezco (Colectivo 19 de noviembre). El 19 de noviembre de 1985 fue asesinado en esta cárcel, a los 18 años, Gonzalo Muñoz (Chagui) un amigo preso político y en conmemoración de su memoria estamos programando una actividad en los muros de la carcel.

En otro aspecto, recuerda que la invitación a exponer en Concón sigue en pié, es cosa de actualizarla.

Un abrazo
Jaime



Hoy por la mañana, camino al trabajo, escuchaba en la Radio Placeres la situación actual de la Ex Cárcel. Basicamente, ya hay instalada una retroescabadora a punto de proceder a abrir un forado de 25 metros en su lado más profundo, por una extención paralela al muro perimetral de Cumming de aprox 50 metros y de 12 metros de ancho (esto es, más o menos desde la galería al muro de piedra).
La voz oficial de la dirección de arquitectura del MOP indica que se trata solamente de un trabajo para arreglar este muro perimetral...

Yo creo que ya estan empezando los trabajos del cuestionado proyecto Niemeyer y mi reflexión es que no hemos definido opinión respecto de esto SOBRE TODO CUANDO HAY PROPUESTAS DE HACER LA ACTIVIDAD DE HOMENAJE AL CHAGUI PRECISAMENTE EN ESE LUGAR.

Mi cuestionamiento va por dos puntos principales:

UNO, referido a la Conservación del Patrimonio. Como su nombre lo indica, la conservación se refiere a todas los procedimientos y acciones técnicas para mantener la estructura como es su origen. Cito el caso del ESPACIO CULTURAL CONDE DUQUE en Madrid. El Cuartel del Conde Duque es un antiguo edificio barroco (1717) de uso militar hasta 1969, desde cuando se produce su rehabilitación como espacio cultural. Tuve la oportunidad de conocerlo el año pasado y sus instalaciones interiores reunen todas las condiciones técnicas, modernas y de seguridad para montar eventos masivos, exposiciones de artes visuales y de diverso tipo; todo con sitios determinados para cada fin.

El caso de la ex-carcel siempre se me ha asemejado a este ejemplo, obviamente, guardando las distancias estéticas, culturales y presupuestarias, pero ¿porqué no se puede pensar en su rehabilitación? La solución que la oficialidad ha dado es sólo su cambio por una propuesta arquitectónica contemporánea (lo de Niemeyer) que nada tiene que ver con el entorno y la historia del lugar.



DOS: La Concertación hace rato viene definiendo productos emblemáticos (para perpetuarse en la historia) aumentado por la proximidad del bicentenario. Desde la formación del Consejo de la Cultura (2003), con Arturo Navarro instalado a la cabeza de la comisión de infraestructura cultural (bicentenario), desde ese momento se definió el destino ferial y de mercado de la ex-cárcel. Todos conocemos los sistemas de gestión que han experimentado desde entonces los distintos actores, tanto oficialistas como independientes; yo no me atrevo a dar una opinión terminal porque creo que en este asunto los ciudadanos, los trabajadores de la cultura y los artistas tienen mucho que decir todavía. Luego aparece la gran vedette: el proyecto Niemeyer. Aquí el problema es el ansia por instalar esta obra arquitectónica que cae como anillo al dedo a las intenciones concertacionistas.
Un proyecto como éste, de la envergadura estética que contiene, del alcance social que le es inherente al compañero Niemeyer, de la connotación política de la idea del proyecto, no puedo si no saludarlo como un importante acontecimiento, pero porqué justo en ese lugar, porqué no en otro sitio donde no sea invasivo?

Yo encantado recibo este proyecto en Concón. Allí sobre la duna milenaria. Lo prefiero allí entre la arena a estas terribles torres millonarias.
O sobre Valparaíso, en el puerto seco, observando el anfiteatro desde lo alto y no violando el derecho a vista de nadie; o dialogando con la arquitectura de la Ciudad Abierta de Ritoque... pero como Valparaíso es la capital cultural... merece su hegemonía.

Jaime Garnham

miércoles, 1 de octubre de 2008

Pacto por Omisión

El que tiene vehículo tiene que asumir los costos que le son inherentes. A parte de quejarse por las alzas del combustible, o de la revisión técnica, hoy, en cada semáforo hay que cargar con un monedero permanente para el malabarista, el traga fuego, el contorsionista, el limpiavidrios (con lo misterioso que significa el líquido indescifrable que utilizan como detergente), el cojo, el manco, el loco, el curagüilla…cual más cual menos, se ganan los pesos en estos oficios de los tiempos globalizados.

La cuestión a mi entender esta en el problema de la limosna. Cada uno es dueño de tomarla como mejor le parezca (desde la mirada cristiana o marxista o de culpabilidad o sentida solidaridad), pero cuando se trata de tapar el sol con un dedo sobre la responsabilidad (o más bien de la brutalidad) del sistema, me parece que empezamos a referirnos de frentón sobre temas morales y éticos. El misterioso sistema de Pacto por Omisión me resulta tan similar a la moneda del semáforo que me hace preguntar por cuales criterios éticos encerrará este pacto.

Tendré mala memoria pero recuerdo perfectamente otros pactos que entre “progresistas” se firmaron en alguna mesa izquierdista, con tinto y empanada cebollenta, bajo el lindo arco iris. ¿Quién cumplió? el porfiado Emedepiento, el re-porfiado Paisista que no aprende a desconfiar de los aliados (los únicos que he conocido son de queso-jamón y en pan amasado)

Recientemente, Aldo Cornejo, alcalde de Valparaíso, trató el tema con los comunistas de Santiago para lograr bajar al candidato del Juntos Podemos y hacer este omisionado trueque con el candidato democratacristiano de Estación Central; por cierto, en el entendido de que la alianza concertacionista vote por el comunista, porque si la omisión no se lee en cifras no tiene mayor sentido.

Cuidado compañeros que por limosnear unas chauchas, no será que luego tendremos que criticar, en la próxima elección, a los recontraporfiados juntospedemientos

Jaime Garnham

Presentación exposición Braulio Delgado


La casa del sur


Conozco desde comienzo de los noventa, en la Facultad de Arte de la UPLA a Braulio Delgado (Bradel le decían los más cercanos; compañeros de la Escuela de Bellas Artes de Viña), por lo tanto, conozco su pintura desde entonces. Recuerdo particularmente la serie de Los Miradores y la generosidad con que aplicaba la base acrílica y pigmentos dispuestos con peso y color. Poco pincel y más espátula. En este período comienza a aparecer lentamente en su pintura un elemento iconográfico que creo necesario destacar porque permite establecer un hilo conductor con la producción de hoy: la caja.

La caja, un cubo abierto en su lado superior y otras veces cerrado completamente, es de alguna manera el inicio de lo que Braulio identifica como el concepto principal en su reflexión pictórica actual: la casa (casa del sur para esta muestra, uniéndola con la exposición que realizó en Italia el año pasado con el mismo título). La casa para Braulio Delgado significa la unidad de la práctica pictórica con su práctica de vida. Braulio elije a sus 45 años definitivamente esta casa.
También es la casa institucional que alberga la carga tercermundista de la historia del arte chileno, denotando y/o criticando las imperfecciones de la formación artística, o de las imposibilidades de acceso cotidiano y democrático respecto de la circulación de arte. Por ejemplo, la casa inestable y efímera es la carpa que aparece como reclamo provinciano y orillero ante esta casa institucional del poder, sancionadora según sus mandamientos bursátiles.
Pero la casa del mismo modo, contiene lo que la pintura también es; placer (que pintor no siente placer con los olores trementinados o con la suavidad oleosa de la pasta).

Junto a la casa; el árbol de la pintura lo instala como cita del género de paisaje de la historia chilena, con su rigurosa preciosidad de tratamiento que el pintor me reconoce. A Braulio Delgado esta relación le resulta agradable tanto como la taza caliente de café en grano en la mañana helada en su taller de Cachagua (que curiosamente está al lado de un árbol). Aprovecha de citar también en su trabajo a los “maestros” de la pintura chilena: Pedro Lira, Valenzuela Llanos, Juan Francisco González, Pedro Luna, bajo esta misma práctica de reconocimiento.

Entonces, tres elementos en esta exposición; la casa, el árbol y la cita en lo que parece ser una depuración de elementos, no sé si hacia un minimalismo, tal vez eso sea (porque, fuera de entrevista, me comenta con tono de experimentación que quiere borrar el fondo del soporte y dejar que la casa corra sola).


Jaime Garnham
Pintor y amigo

Septiembre de 2007

PRESENTACION EXPOSICION ALBERTO LUDWIG


Discurso de presentación del pintor Alberto Ludwig para la inauguración de la exposición "La Tertulia de las Mascaronas", Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, Valparaíso, 2006.