En un texto anterior ya me referí al trayecto que realizo cada día desde Recreo (el cerro al norte de Valparaíso) hacia Concón. En éste utilizaba el escucha como herramienta de comunicación a partir de una noticia transmitida desde Radio Placeres donde se presentaba una de las acciones turbias (cuando no) sobre la ex-cárcel.
Ahora lo que me interesa es el mirar.
Claro, en este período primaveral, donde la conducción vehicular requiere de lentes oscuros para aminorar los rayos que se reflejan en todo metal o vidrio disponible, pienso en lo curioso o mas bien, lo hegemonizante que resulta el negocio de la moda que hace que todo transeúnte y chofer luzcan como en la mejor revista farandulera portando el modelo de lente característico de los agentes de la CNI (Ray-Ban o sus sucedáneos cuneteros).Jamás me habría imaginado que un accesorio que por los ochenta representaba el terror y conducía derechito a la picana, hoy luce como el mejor artefacto kish.
Bueno, así es la moda.
Pero es también periodo electoral. Los postes, árboles y semáforos están plagados de candidatos derechistas; rostros angelicales como recién salidos de la misa pechoña del domingo. Todos demócratas. Todos con cara de bondadosos y decentes ciudadanos... sin pasado.
Bueno, así es la moda.
En particular me llama la atención el candidato Juan Carlos Toledo, el marino. Impreso en blancas palomas (de pvc) dispuestas una tras otra por ambas aceras de la Avenida San Martín entre el Hospital y los primeros juegos infantiles, forman un callejón oscuro, de esos de aquellos, de otras épocas. La última vez que vi al candidato fue por la Red Valparaíso de Televisión Nacional en una actividad de apoyo a los marinos inculpados y privados de libertad por violar los derechos humanos de mujeres y trabajadores porteños en el buque Escuela Esmeralda. Allí mismo donde Miguel Woodward no pudo resistir.
Jaime Garnham
jueves, 9 de octubre de 2008
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1 comentario:
Así que te mandaste cambiar de cerro y de ciudad eh? . Me imagino que fué idea de la mabel. Las mujeres siempre se desclasan a la primera. De pronto les baja esa de hacerse la señora importante y uno tiene que decir que bueno no más. en fin, métele al teclado .
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